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sábado, 18 de marzo de 2017

660 y pico minutos

En poco más que no haya pensado puedo pensar ya, ésta es la última cuenta atrás, hoy embarco hacia ese océano sin una hoja de ruta muy clara, si te soy sincero, aún espero que vengas a despedirme al puerto y me digas que me quede, pero no lo harás, no estaría bien.

A día de hoy la única distancia que nos separa es la que hay entre nuestras pretensiones.

Tic, tac.

Ves el barco y ves el puerto, tan bien como yo, sabes cómo detenerlo, no soy un hombre de mar, aunque eso creo que ya lo has olvidado.

Tic, tac.

Tengo que hacer la maleta, se que es tarde, pero no creí que fuera a necesitarla.

Tic, tac.

Nunca me han pesado tanto las piernas como ahora, cada paso en la pasarela, cada paso para embarcar es como si me pisara el alma.

Tic, tac.

Supongo que no hay otro remedio.

viernes, 10 de marzo de 2017

Menelao

Menelao, ciego de amor, no vio como Helena no le correspondía y ciego de amor perdió la vida a las puertas de Troya. Tan ciego estaba que no se dio cuenta de que su hermano y su mujer le estaban manipulando, hasta el punto de que este amor le costó la vida.
Gracias Menelao por abrirnos los ojos y ver que si el amor y el esfuerzo no es recíproco acaba matando, tu sacrificio no ha sido en vano.
En el amor no importa cuánto des, siempre y cuándo recibas lo mismo.

lunes, 13 de febrero de 2017

Vietnam 2.0 (los cuernos que no dejaron de sonar)

Puede que esta guerra estuviese perdida antes de empezar, si fuese el caso solo lo que por ti sentía me invitó a luchar.
Puede que desoyera todos los cuernos que invitaban a la retirada, no lo sé, estaba sordo por las balas que mis sentimientos lanzaban contra tu resistencia.
Puede, y solo puede, que está vez haya salido vivo.
Puede y solo puede, que esta vez yo haya sido tu Vietnam.

domingo, 6 de marzo de 2016

Motor del mundo.

Que avanzamos es innegable, la dirección nunca está clara, ni siquiera el destino, sólo sabemos que avanzamos. Derecha, izquierda, derecha, izquierda... Ya estamos más cerca.
¿De dónde?. No lo sé, sólo sé que una vez que nos hemos fijado un objetivo por el qué luchar el camino se hace menos pesado.
Derecha, izquierda, derecha, izquierda...
No sé qué viene primero, en mi caso fue por qué lucho, el para qué lo descubrí hace mucho. Y con el tiempo me he dado cuenta que a todos nos mueve lo mismo, el amor( qué sorpresa, ¿no?).
El amor a la ciencia, el amor a la familia, el amor a uno mismo,el amor hacia los demás, cada uno debe encontrar su motivo por el que luchar, y todo lo demás irá viniendo.
Me pasé 20 años decidiendo hacia dónde ir, y ahora lo sé.
Me pasé 19 años sin saber por qué luchar, y ahora que lo sé, nunca lo olvidaré.

domingo, 14 de febrero de 2016

San Valentín

He pasado los primeros 18 años de mi vida odiando San Valentín, más fuerte que nadie, me parecía demasiado mainstream. Pero últimamente estoy más sensible y hoy me gustaría felicitar a todos vosotros que en cierta medida me habéis tocado al corazón, no os lo he puesto fácil, lo reconozco, pero lo habéis conseguido.
Primero me enseñaste quién soy, y ahora no dejáis que lo olvide. San Valentín no es sólo para parejas, es para todo el que cree en el amor, y a vosotros os digo: " Os quiero ".
Ama a tu pareja, ama a tus amigos, ama tus ideas, y sobretodo ámate.

martes, 19 de enero de 2016

Las personas grises.

Te levantas por la mañana, abres la ventana y dejas que el clima invernal te despierte. Enciendes ese cigarro que sin saber cómo ya estaba en tus labios. Se consume, poco a poco, como tú en la rutina.
La mirada perdida, como tú, esta mañana.
Otro día más te levantas para trabajar para una sociedad que ni apoyas ni has elegido, como si de Matrix se tratara todo te parece insípido y cualquier atisbo de felicidad es sólo fingido.
No quieres seguir al conejo blanco y el sabor de la pastilla azul, la que conduce a la ignorancia, es el que más le gusta a tu paladar.
Abre tus ojos, hay un mundo aquí fuera, dónde nada es gris y la felicidad no es fingida.
Abre tus ojos, abraza mi mundo.

martes, 29 de diciembre de 2015

Señora Saeki de Kafka en la orilla

La señora Saeki pensaba que la felicidad se dividía en grados y que era posible llegar al máximo grado de felicidad, pero que tan pronto como este estado de felicidad máxima pasara nuestra vida no  volvería a ser igual. Dejaríamos de vivir para simplemente sobrevivir, diluyéndonos en la sociedad, perdiendo nuestra luz propia. Biológicamente el  tiempo seguiría pasando, pero para nuestra alma se habría detenido en el mismo momento en que nuestra felicidad empezó a descender en esta escala para nunca volver a llegar a la cima.
En este caso la señora Saeki se refería al amor, ella estaba segura de que nunca podría ser tan feliz como ya lo había sido, y su vida no volvió a ser igual, seguía siendo feliz, sonriendo, pero en su interior moraba una tristeza propia de quién sabe que no era suficiente, que se podía ser más feliz.
Es una forma muy pesimista de ver la vida, pero a la vez real, algún día llegaremos al cénit de nuestra felicidad, y cualquier cosa "menos feliz" nos sabrá a poco.
Hay dos formas de afrontar este hecho, la primera y más triste es dejar que nos invada la nostalgia y la depresión por no volver a ser tan felices. Por otro lado podemos regocijarnos y disfrutar de lo felices que fuimos, recordar con alegría que fuimos felices y seguir disfrutando de la vida, aunque no sea igual, a fin de cuentas seguimos siendo felices.