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miércoles, 12 de junio de 2013

El ancla del pasado , el lastre del futuro.

Y entonces es cuando el marinero se da cuenta de que el ancla ya se ha hundido de que la perdió hace tiempo aunque no se haga a la idea, de que todo lo que le daba estabilidad se pierde en la inmensidad del mar y con nostalgia sólo puede mirar atrás y ver como se hunde más y más sin la esperanza de que vuelva a salir a flote.
El barco vuelve a navegar, ¿destino? un futuro incierto , pero preferimos darle la espalda y recordar con nostalgia un pasado que ya se ha hundido. Merece la pena darse cuenta de que un ancla solo es una parada , y de que algún día llegaremos un puerto donde la felicidad abunde y la nostalgia tenga miedo de desembarcar, dónde no habrá otro ancla y el futuro se vuelva mucho más claro.
Como aquel marinero aún mi corazón te recuerda , sin querer mirar al futuro, anclado en el pasado hundiéndome como un ancla que se pierde en el mar, necesitando a alguien que gire mi cabeza, la que desde mi barco sigue viendo como el pasado se pierde en un mar de lágrimas, y me enfoque hacia el futuro, incierto pero trepidante y seguramente lleno de grandes momentos que no se podrían vivir anclado en el pasado.

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