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miércoles, 19 de junio de 2013

Lluvia.

Oigo la lluvia chocar contra el cristal , desafinada , sí , pero me declaro amante de su imperfecta melodía. Cierro los ojos , y  sin querer, esta dulce y desordenada sinfonía te hace volver, aquí estás, la lluvia me obliga a recordar algo que con alcohol intento dejar de evocar.
Que la botella distrae pero no hace olvidar, que para eso aún no se destila remedio. Sólo las palabras nos hacen liberar los recuerdos de la prisión eterna de la memoria, y ahora dime , sí sólo los versos nos dan la libertad , ¿por qué no vivir dentro del último vals?.

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