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sábado, 28 de septiembre de 2013

Harakiri.

Cuando un samurái no podía seguir luchando, cuando veía que seguir era más duro que rendirse por que el camino era más doloroso que la muerte, entonces se podía erigir juez de su propia vida y arrancársela si lo veía necesario.
Tirado, en mi habitación, me atraviesa el sable de la impotencia y con un estremecedor y silencioso grito me retuerzo, no puedo luchar más... El camino es más duro que rendirse, no puedo seguir luchando contra lo que siento.
No sería coherente seguir, no lo sería cuando sientes que no eres feliz por que no haces lo que quieres.
Dejar de luchar, darse por rendido, es una opción, pero , ¿alguien puede rendirse y huir de la batalla aún cuando al darse media vuelta sigue oyendo el dulce sonido de la guerra?, ¿se puede rendir alguien cuando en su cabeza aún quiere seguir luchando aunque su cuerpo no le responda?
No puedo darme la vuelta y querer silenciar los recuerdos que se forjaron aquí, entre estas cuatro paredes, bien contigo o bien a solas, escribiendo sobre este papel.
No puedo.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Impotencia.

Impotencia es que no podamos decir lo que sentimos por que creemos conocer la respuesta o la reacción y creemos que el silencio es mejor.
Impotencia se define como la falta de acción, pero es probablemente el acto más difícil de realizar. Mordernos la lengua, silenciar lo que llevamos dentro, que a voces pide salir y sólo mediante indirectas y frases incompletas expresamos, como susurros, pero no se puede, a susurros no se expresan las palabras más fuertes.
Necesitamos volver allí donde nuestro alma era capaz de gritar a los cuatro vientos lo que piensa, donde las respuestas aunque duras sepan a caricias que acarician nuestra conciencie con el suave tacto de la paz interior, llenándonos de la paz del que no oculta nada, del que es coherente consigo. Una persona reprimida es una persona infeliz pues vive más pendiente de lo que calla que de lo que hace.
Felicidad, eterna búsqueda de un estado imperturbable de calma del que sólo encuentro pequeños retazos expresados en sonrisas y de vez en cuando carcajadas, ¿ sigues ahí?

martes, 3 de septiembre de 2013

Punto de inflexión.

Llegados a un punto, la tendencia, ya sea positiva o negativa , a la que estábamos acostumbrados cambia, este punto es denominado punto de inflexión.
Y es aquí donde me encuentro, he pasado de un pasado aún por calificar a un presente orientado a un futuro incierto. He perdido toda referencia, busco mi camino y resulta que estoy en el mar, un mar de dudas.
En el mar todo es silencio , silencio y una relativa tranquilidad, y siendo sinceros, el silencio asusta, nos deja a solas con quién más tememos, nosotros mismos. En el silencio nos asaltan preguntas que no queremos ni formularnos y es por eso que con banales distracciones vamos dejando eso de pensar para más adelante, y así he pasado un tiempo, huyendo del silencio, dejando de vivir para huir de mi.
Ahora estoy de vacaciones, en el mar, en un crucero silencioso, en el mar de la relativa tranquilidad preguntándome quién soy y si soy feliz con lo que hago , si sé lo que quiero y si hago todo lo que está en mi mano para conseguirlo.
No importan las respuestas, sólo ser valiente para preguntarte ésto.