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sábado, 28 de septiembre de 2013

Harakiri.

Cuando un samurái no podía seguir luchando, cuando veía que seguir era más duro que rendirse por que el camino era más doloroso que la muerte, entonces se podía erigir juez de su propia vida y arrancársela si lo veía necesario.
Tirado, en mi habitación, me atraviesa el sable de la impotencia y con un estremecedor y silencioso grito me retuerzo, no puedo luchar más... El camino es más duro que rendirse, no puedo seguir luchando contra lo que siento.
No sería coherente seguir, no lo sería cuando sientes que no eres feliz por que no haces lo que quieres.
Dejar de luchar, darse por rendido, es una opción, pero , ¿alguien puede rendirse y huir de la batalla aún cuando al darse media vuelta sigue oyendo el dulce sonido de la guerra?, ¿se puede rendir alguien cuando en su cabeza aún quiere seguir luchando aunque su cuerpo no le responda?
No puedo darme la vuelta y querer silenciar los recuerdos que se forjaron aquí, entre estas cuatro paredes, bien contigo o bien a solas, escribiendo sobre este papel.
No puedo.

1 comentario:

  1. ¡Hola! te escribo este comentario para decirte que le he concedido un premio a tu blog. Soy de un blog amigo y es un premio que nos damos entre blogs.

    Te dejo el enlace para que lo veas.

    http://elcajondecubiertos.blogspot.com.es/2013/10/premio-liebster.html

    Espero que te guste =)

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