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jueves, 10 de octubre de 2013

Camino como dependencia lineal.

Debido a la estructura lineal del tiempo pensamos que siempre estamos avanzando pero no siempre es así, en este camino pedregoso que es la vida con frecuencia guardamos piedras en los bolsillos, piedras que nos hacen daño al andar, piedras que nos hacen desequilibrarnos y hacen que dejemos de avanzar.
Ese dolor nos deja el rostro como el del pensador taciturno y avergonzado que no se atreve a levantar la mirada, y es casualidad pero en esta nueva dirección que hemos tomado, la de andar en círculos, sólo levantamos la mirada cuando nos encontramos en una posición opuesta al futuro, volviendo a mirar al pasado y volviendo  a mirar al suelo al contemplar de nuevo la causa de tanta tristeza, así una y otra vez, no levantando la mirada hacia el futuro.
Muchas veces es tan profundo el pensamiento en el que nos ensimismamos que necesitamos a alguien para que nos levante la mirada en el momento exacto en el que apuntamos al futuro, o al menos cuando no miramos al pasado, es importante descubrir que el pasado sigue ahí, pero que ya no puede dañarnos más de lo que le dejemos.
Esa gente está llena de luz, con su luz apagan todas nuestras sombras , luz que mana de sus sonrisas y mata nuestras penas, y de esa gente merece la pena rodearte en tu camino, o al menos tenerlos como ese eventual visitante dispuesto a alumbrar con su luz hasta las más oscuras de nuestras noches.